Y no penséis que estoy loca, esto lo digo con conocimiento de causa. Tengo un horno muy especial que cumple las leyes de Murphy a conciencia. A pesar de tener un termómetro monísimo con el que siempre puedo medir la temperatura del interior (porque si me fiara de lo que pone en los mandos del mismo horno...) no calienta igual en toda su superficie. La parte posterior del horno, siempre "tuesta" antes cupcakes, galletas o tartas (que siempre quedan desiguales, por cierto)
Sí, los vecinos también conocen a mi horno, lo sufren en propios oídos.
Alguna vez, el hornito "maravillas" en cuestión me sorprende con algo como esto: un cupcake redondito que no soy capaz de explicar cómo he conseguido.
Y conste que sólo la línea de cupcakes de la parte final del horno quedó tan redondita, aquella en la que el "tostado" automático es tan repelente.
Así que lo sentencio: Mi horno es como un niño de tres años que, de repente, te deja con la boca abierta con una de sus ocurrencias.
Esto me recuerda la última de mi peque cuando estoy tarareando una cancioncilla para que se duerma:
- Mama, tienes que cantar con la boca.
-¿Qué?
- ¡Que cantes con la bocaaaaaaaa!
Sigo tarareando.
- Así no, mamaaaa
Y a continuación pone esa cara de suficiencia como diciendo: ¿Esto también te lo voy a tener que explicar, mami?
Al final, después de muchas preguntas descubro que lo que quiere es que deje de tararear y que le cante la letra entera de la canción para poder cantar conmigo. Eso es cantar con la boca. Ojalá el chiquitín hubiera venido con manual de instrucciones!!!
Bueno, aquí va mi receta de red velvet (la he probado unas cuantas veces siguiendo diferentes recetas pero nunca he conseguido que me quede tan esponjosa como esta última vez, haciendo pequeños inventos)
Ingredientes:
2 huevos L
125 gr. mantequilla a temperatura ambiente
240 ml. buttermilk
270 gr. azúcar
250 gr. harina
1 cucharadita de bicarbonato de soda
1 cucharadita de vinagre
1/4 cucharadita de levadura (un pellizco sólo)
1 cucharadita de vainilla en pasta
15 gr. cacao en polvo sin azúcar
Colorante Sugarflair extra rojo
Preparación:
Precalentar el horno a 180º. Preparar el molde de los cupcakes con las cápsulas.
En un bol batir la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee y la mezcla sea suave y esponjosa (yo lo hago siempre un mínimo de 4 minutos)
Separar las yemas de las claras y reservar las claras. Añadir las yemas a la mezcla de la mantequilla y el azúcar e integrar. Incorporar la vainilla bourbon en pasta.
En un pequeño bol mezclar previamente el vinagre y el bicarbonato de soda y añadirlo a la masa.
Tamizar la harina junto con la levadura y el cacao e ir añadiendo a la masa poco a poco simultaneando con cucharadas de buttermilk. Ir incorporando hasta que se terminen los dos ingredientes. Reservar.
Montar las claras y añadir cuidadosamente a la masa mezclando con una espátula. Incorporar el colorante y seguir mezclando hasta que la masa y su color sean homogéneos.
Llenar las cápsulas aproximadamente hasta los 2/3 de su capacidad y hornear 25 minutos a 180º o hasta que, al pinchar con una brocheta, ésta salga limpia y seca.
Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.
Para el glaseado hice una buttercream de vainilla y chocolate blanco mezclando con las varillas 150 gr. mantequilla, 275 gr. icing sugar, dos cucharaditas de progianduia de chocolate blanco y 1/2 cucharadita de vainilla bourbon en pasta.
Para poner la buttercream usé una boquilla 2D (desde dentro hacia fuera) y pinté los bordes con pintura metálica Rainbow Dust lila ayudándome de un pincel muy fino.
Y escrito esto, me voy a la piscina que el calor aprieta de verdad. Un besazoooooo!!!!
PD. Las hortensias están hechas siguiendo el tutorial que publiqué hace unos días.





