Nunca fui de Frigo Pie, definitivamente no. Tenía ese sabor de petit suisse que no me apasionaba en absoluto. Y en mi cuadrilla de pequeñas fierecillas de verano había dos grupos: Los "frigopiés" y los "dráculas". Yo era del segundo grupo, por supuesto. Me chiflaba el sabor de cola del hielo exterior en combinación con la vainilla cremosa y la acidez de esa "pseudo-gelatina" congelada tan intensa en el interior. Era, sin duda, mi favorito entre la carta de helados de Frigo. Tanto, que cuando no había era capaz de quedarme sin helado mientras toda la cuadrilla degustaba un Popeye, un Frigo Dedo (sí, tengo ya una edad...) o incluso un Mini Milk. De ideas fijas.
Y esas ideas fijas, muchas veces algo locas y aventuradas, me han hecho querer rememorar mi icono heladero de la infancia.
Ingredientes para la masa (12-14 cupcakes estándar)
125 gr. harina
1/2 cucharadita levadura
1 pellizco de sal
200 ml. nata líquida bien fría
2 huevos L
1 cucharadita y media de vainilla bourbon en pasta
125 gr. azúcar
Preparación:
Precalentamos el horno a 180º.
Montamos la nata a punto firme (Yo siempre la pongo 10 minutos antes en el congelador junto con las varillas de la batidora para que sea más sencillo)
Batimos bien los huevos y vamos añadiendo el azúcar (Este proceso de batido es muy importante para incorporar a la masa el aire que hará que la masa quede mucho más esponjosa)
Cuando la mezcla sea suave y homogénea incorporamos la vainilla bourbon y la integramos con un batido leve.
Añadimos la mezcla de los ingredientes secos (tamizados) poco a poco, batiendo a velocidad media hasta que haya emulsionado.
Incorporamos la nata montada mezclando suavemente con la espátula (¡No con las varillas!) y con movimientos envolventes (Para evitar que la masa pierda toda la esponjosidad de la nata montada)
Rellenamos las cápsulas de los cupcakes hasta un poquitín más de la mitad de su capacidad y horneamos alrededor de 20 minutos o hasta que al pinchar con un tester (o brocheta) éste salga totalmente limpio.
Retiramos del horno, dejamos reposar en el molde durante un par de minutos y retiramos definitivamente los cupcakes a una rejilla de enfriamiento.
Con la ayuda de un prensador o un descorazonador de manzanas, he rellenado la masa con una mezcla de fresas naturales, pasta de fresa y azúcar (90 gr. puré de fresas naturales, 1 cucharadita generosa de pasta de fresa y 100 gr. azúcar llevados a ligera ebullición y cocidos durante 15 minutos a fuego lento)
Esta "crema de fresa" que he conseguido es bastante más densa que una mermelada y tiene un aspecto elástico y un poco pegajoso, pero es muy agradable al gusto.
Esta "crema de fresa" que he conseguido es bastante más densa que una mermelada y tiene un aspecto elástico y un poco pegajoso, pero es muy agradable al gusto.
Para el frosting he hecho una Swiss meringue buttercream de cola:
Ingredientes: (para glasear 6 unidades)
6 gr. albúmina en polvo
60 ml. agua
80 gr. azúcar
220 gr. mantequilla a temperatura ambiente
4 gotas de aroma concentrado de cola
1 pellizco de gelespessa (estabilizante opcional)
Preparación:
Hidratamos la albúmina en polvo con el agua y la mezclamos bien para eliminar los grumos. Dejamos reposar 10 minutos.
Batimos muy levemente la clara en un bol que soporte el calor. Añadimos el azúcar y lo ponemos todo al baño maría (sin que el agua de debajo llegue a hervir) batiendo lentamente hasta que el azúcar se haya disuelto (Podemos comprobarlo poniendo un poco de la mezcla entre los dedos para asegurarnos de que se ha fundido)
Retiramos del calor, añadimos un pellizco de gelespessa (estabilizante) y batimos 4 minutos a velocidad media-alta hasta que la mezcla se vuelva brillante y quede esponjosa y firme.
Una vez conseguido el merengue, lo ponemos en un bol frío y vamos añadiendo poco a poco la mantequilla a temperatura ambiente (Yo la corto en pequeños bloques y la voy añadiendo sin prisa pero sin pausa), sin dejar de batir y a velocidad media-baja. Cuando esté toda incorporada y la crema sea muy suave, agregamos 5 gotas de aroma concentrado de cola y colorante negro (Para conseguir un negro-gris oscuro he usado sugarflair black extra)
Un consejo: La masa de estos cupcakes es un poco más delicada de hacer que la masa tradicional que lleva mantequilla, pero es deliciosa porque queda extra esponjosa y muy suave, vale la pena. Pero si cuando váis a retirarlos del horno, lo hacéis a toda prisa, los cupcakes bajarán y puede que alguno se hunda del centro. Para que conserven una bonita apariencia y no pierdan su superficie lisa, es aconsejable abrir la puerta del horno y dejarlos medio minuto con la puerta entreabierta. Luego, se retiran del horno y se conservan 2 minutos en el molde antes de retirarlos definitivamente a la rejilla de enfriamiento.
¡Un beso enorme y que tengáis una dulce y feliz semana!
Pd. Y para l@s que os dé apuro un frosting negro, siempre podéis dejarlo en blanco y decorar con nonpareils o azúcar negro. La combinación del icing de cola, con el relleno de fresa intensa y la masa de vainilla-nata es un éxito asegurado.
¡Un beso enorme y que tengáis una dulce y feliz semana!
Pd. Y para l@s que os dé apuro un frosting negro, siempre podéis dejarlo en blanco y decorar con nonpareils o azúcar negro. La combinación del icing de cola, con el relleno de fresa intensa y la masa de vainilla-nata es un éxito asegurado.





