Soy adicta a los helados. Desde siempre. Soy capaz de engullir medio litro de helado en pleno diciembre mientras me trago el enésimo capítulo de una de mis series favoritas en versión original (recién descargadas de internet, dos días después de su emisión en Estados Unidos, no tengo remedio)
Y en diciembre sí, los helados no tienen época del año, me niego.
¿Mi helado favorito? Sólo lo he podido saborear una vez en mi vida y fue en un viaje a Luxemburgo, un helado de pera con pepitas de chocolate negro de una marca conocidísima que también se vende en España pero casualmente a nadie se le ocurrió que aquí en España también podría gustarnos ese sabor. Error total porque hubieran tenido una fan absoluta que se hubiera dedicado a cantar sus excelencias de aquí a la eternidad.
Así que cuando hace un par de semanas mi madre apareció con la fantástica heladera, lo primero que pensé fue en ese sabor. Para cuando me acordé de que ya hacía 24 horas que había congelado el cacharrito de la heladera y que me tenía que poner manos a la obra, no tenía peras, ni chocolate negro. Manzanas, plátanos, frambuesas, naranjas, melocotones, piña, chocolate blanco, chocolate con leche, chocolate con arándanos, chocolate con kiwi... pero ni asomo de chocolate negro.
Así que improvisé con la combinación de frambuesas y chocolate blanco. La verdad es que está riquísimo pero creo que la textura aún puede ser muy mejorable cuando haga uso del azúcar invertido, que mejora la textura y lo convierte en más cremoso (además de que no cristaliza)
Ingredientes:
2 yemas de huevo
150 gr. frambuesas congeladas
2 cucharadas de chocolate blanco en polvo
150 ml. leche semidesnatada
300 ml. nata líquida para montar (35,1% materia grasa)
Preparación:
Montamos la nata y reservamos en la nevera.
Batimos las yemas con el azúcar glas tamizado durante 3 minutos a velocidad media.
Añadimos la leche y seguimos batiendo dos minutos más hasta que se integre.
Agregamos el chocolate blanco y 1/3 de las frambuesas y batimos medio minuto más (para que las frambuesas se "desmiguen" levemente y den aroma a la mezcla)
Incorporamos la nata montada y mezclamos suavemente con la ayuda de una espátula hasta que se integre.
Agregamos el resto de las frambuesas y las integramos ligeramente.
Guardamos la mezcla en la nevera como mínimo 3-4 horas y después, la introducimos en la heladera para que ésta trabaje en la textura final del helado.
Mi próxima misión: Helado de pera con chocolate negro. Sí o sí.
Pd. Si queréis intensificar el sabor de frambuesa podéis añadir 1 cucharadita de pasta de frambuesa.



