miércoles, 10 de mayo de 2017

Tatin de verduras y cómo cambiar tu cuerpo y tu vida.

Éste será quizás el post más difícil que escribiré jamás, pero he recibido tantos mensajes pidiendo que lo hiciera, que por fin he decidido lanzarme a explicar mi experiencia. Voy a ilustrar estas líneas con una receta bastante más ligera y saludable que las de costumbre, tal vez porque la circunstancia de narrar cómo conseguí adelgazar 50 kg en 1 año y medio merece este tipo de preparación.


Jamás he sido una persona delgada. Nunca. Y me he pasado la vida luchando contra ello, contra la convicción que tenía firmemente anclada en mi interior de que si no era una persona esbelta, no valía lo suficiente.

Tengo una constitución de huesos anchos (según palabras coloquiales de una especialista en estética, yo parto de una "caja ancha" -los genes mandan) y eso hará que jamás pueda parecer una modelo de pasarela a pesar de mi altura. Durante toda mi existencia he probado infinidad de dietas: de las de contar calorías, de las proteicas, de "colores", depurativas... Ninguna de ellas funcionó de verdad porque, aunque mi voluntad es férrea, cuando volvía a comer con normalidad (una dieta de 1200-1500 calorías) engordaba irremediablemente. Había desistido de analizar mi metabolismo lento y no entendía por qué a pesar de pasar hambre, no conseguía mantener un peso estable razonable. Lo que yo veía en el espejo, ya no era yo. Era un yo aumentado y corregido que huía de todas las fotos.

Dos imágenes del tope de peso al que llegué. La primera en la presentación de libro de Julia de 
Postreadicción. La segunda en el stand de Kenwood en plena demostración de la feria BCN&CAKE: 
Un año antes del cambio que soñaba.Ya no me da vergüenza mirarlas, no tengo miedo al estigma. 
El hoy y el mañana lo son todo.

Tal vez os sonará a cuento de hadas pero un día "desperté" y con algo de ayuda psicológica entendí que el problema no estaba tanto en mi cuerpo sino en mi cabeza. Estaba enferma y todas las enfermedades psicosomáticas que tenía eran la consecuencia directa de una vida a medias, incluso la obesidad lo era. Una enfermedad psicológica. Rompí con todo lo que emocionalmente me frenaba y decidí hacer caso. Por una vez en mi vida, acepté un consejo ajeno aunque a priori no me creyera ni una sola letra y dejé mi tozudez a un lado. Le puse mucha fe. Decidí mirarme al espejo y reinventarme. Ya era hora de volver a ser la persona que quería ser.

Todo fue bastante fácil cuando cambié mi mente -no os mentiré. Empecé a tomarme una hora y media al día para caminar a ritmo rápido en la playa. Al principio fue muy duro pero no dejé de hacerlo ningún día durante los 8 primeros meses. Me daba igual que lloviera, granizara o hiciera un calor asfixiante. Aquel era mi momento y lo disfrutaba, era tiempo para mí, lo veía como el momento que el universo me regalaba para tomar decisiones complicadas, para pensar, para ilusionarme, para sonreír e incluso para llorar. Ponía la sesión de música en los auriculares y caminaba viendo el paisaje, observando e incluso fotografiando con el móvil las pequeñas cosas que en los últimos años no me había parado a observar (las flores, los insectos, las olas, el sol, las nubes, la lluvia...) 

No hacía una dieta estricta pero después de aquellas primeras caminatas en la playa empecé a perder el apetito. De hecho, cuando terminaba la sesión (-Ivana, hoy has hecho un kilómetro más) me sentía tan poderosa que me creía capaz de todo. Reconozco que comí realmente poco en esa época si lo veo con perspectiva -no os engañaré. Pero no lo hacía tanto por adelgazar sino porque mi cuerpo me estaba pidiendo muy poco en ese sentido.

Empecé a bajar de peso muy rápido (demasiado) y conforme lo iba haciendo, tomé conciencia de que debía controlar un poco más mi alimentación. Comía poquísimos hidratos de carbono, por ejemplo, pero jamás dejé de controlar mis análisis médicos y nunca estuve baja de absolutamente nada. Tan sólo decidí no guiarme por una dieta estricta impuesta, quería ser la dueña de mi vida, hacerlo por mí misma. Me lancé a escuchar lo que mi cuerpo quería y él me pedía ejercicio, no que me matara de hambre.

No soy ninguna experta en nutrición y lo que yo os diga por supuesto que no va a ninguna misa. Lo único de lo que os diré que creo que es ciencia cierta, es que el deporte es mágico para lo que yo tenía. Una hora al día puede ser suficiente para cambiar vuestra vida física y psicológicamente.

Os voy a resumir lo que he aprendido sobre mi cuerpo en estos meses:

- Tengo un metabolismo que quema muy lentamente, por tanto, debo intentar compensar lo que como con el ejercicio que hago. De este modo, si he caminado o corrido mucho durante el día y sé que el gasto energético ha sido considerable, me permitiré consumir más hidratos que si me hubiera pasado la mañana entera frente al ordenador.

- Los hidratos de carbono los consumo básicamente por la mañana y a partir del mediodía, la mayoría de lo que ingiero son frutas, verduras y proteínas.

El proceso de cambio empezó en septiembre de 2015. En febrero de 2016 ya había perdido algo
más de 30 kg. No tengo ninguna imagen de mi cara de la primera época porque odiaba lo que veía
a través de la pantalla. Todas las fotos que me hacía para perfiles eran de eventos profesionales. 

- Como más de cinco veces al día para mantener mi metabolismo en funcionamiento. De hecho parece que siempre estoy masticando algo, pero la verdad es que calóricamente la suma funciona.

- Desayuno tres veces. A las 6:30 de la mañana me tomo un café con leche (leche desnatada y sin lactosa) y una tostada con pavo y queso bajo en grasa, siempre aliñada con aceite de oliva virgen. A las 9 suelo tomar otro café con leche y una barrita saciante de chocolate (de las que no sacian nada pero tienen buen sabor -qué le vamos a hacer) Si desayuno fuera de casa me permito un bocadillo porque la tostada de la mañana me sabe a poca cosa. A las 12 suelo tomar una pieza de fruta.

- Mi comida de mediodía suele ser una ensalada o verdura al vapor, al horno o la placha. Y siempre un segundo plato de carne (a veces paso del primer plato y como sólo proteína y yogur -mal hecho)

- Meriendo fruta, yogur o tostadas de maíz con chocolate.

Imágenes de la sesión de fotos para la portada del libro. JULIO 2013

- Ceno muy temprano, a las 8 de la tarde la mayoría de días y casi siempre soluciono la cena con carne o pescado y algo de fruta.

 - Antes de acostarme me tomo un vaso de leche, un yogur o una pastilla de chocolate y de esta manera son menos las horas que mi organismo está sin ingerir alimentos.

-  Intento no pesarme más de una vez al mes y siempre a la misma hora, a la primera de la mañana.

- Si tengo ansiedad por la comida (hay momentos en los que un@ es mucho más vulnerable) lo soluciono comiendo fruta o dándome un capricho en forma de pastilla de chocolate de 80% cacao (alguna vez son dos, lo reconozco)

- No como bollería (puedo hacer una excepción algún día, pero es sólo eso, un extra)


- No hago caso a los que me dicen que no debo comer fruta por la tarde y que no puedo desterrar de mi dieta diaria la pasta y el arroz. Ante la desaprobación ajena, consulté a un buen especialista y su respuesta al ver mis análisis de sangre fue: "Dime exactamente todo lo que comes". Se lo expliqué detalladamente y me dijo que no me preocupara. Que en muchas de las cosas que yo tomaba (la leche de mis cafés con leche aunque fuera desnatada y sin lactosa) había hidratos de carbono y que, si mi organismo no quemaba al mismo ritmo que otros, no pasaba nada por hacer una dieta baja en hidratos. Son necesarios, sí, pero todo depende de tu gasto energético.

- El fin de semana me lo tomo mucho más a la ligera. Me tomo una copa de vino si me apetece y como lo que en una reunión social se suele comer (si hay fritos, rebozados, salsas, arroz, pasta, pizza o cualquier cosa que no me permito entre semana, lo celebro) Pero suelen ser tan sólo un par de comidas a la semana en las que hago un poco lo que quiero, incluso disfrutar un buen postre.

- Si un día me paso de la raya intento no compensar al día siguiente por no caer en pleno trastorno alimentario. La política de compensación no me funciona en absoluto, sólo me genera ansiedad y... ¿Por qué? ¡Si tengo todo el tiempo del mundo! ¡Qué más dará si hoy peso un kilo más! Tengo el resto de mi vida para ser consciente de ello y trabajarlo.

Antes os he dicho que me he pasado la vida luchando contra la realidad de no ser la persona delgada que todos esperan. Hoy puedo decir que he cambiado, que ya no lucho contra mí misma, trabajo conmigo y con la convicción de ser la mejor persona que puedo ser vista desde mis propios ojos. Y sigo esforzándome duro para mejorar. Por mí. Porque me lo merezco. 



Tatin de verduras

Ingredientes para la masa quebrada:

250 gr harina
125 gr mantequilla
60 ml agua
1 pellizco de sal

Preparación:

Tamizamos la harina.

Cortamos la mantequilla fría en dados y vamos incorporando a la harina manualmente.

Añadimos el agua y trabajamos hasta que la masa esté incorporada.

Hacemos una bola y tapamos con papel de film.

Dejamos reposar 5 minutos y estiramos con un rodillo sobre la encimera (con la ayuda de un poco de harina para que no se nos pegue a la superficie)

Llevamos a la nevera sobre un papel de hornear y dejamos enfriar por lo menos una hora.


Ingredientes para el relleno:

2 berenjenas pequeñas
1 calabacín
5 tomates medianos



Preparación:

Cortamos las verduras en anillos de medio centímetro de grosor y vamos colocando sobre nuestro molde antiadherente como se aprecia en la imagen.

Una vez dispuestas, aliñamos con un poco de sal, pimienta y un chorrito escaso de aceite de oliva virgen.

Retiramos nuestra masa de la nevera y esperamos 5 minutos (estará muy dura y no la podremos manipular)

Cubrimos nuestra tarta (como si de una tarta tatin de manzana clásica se tratara) con la masa quebrada y llevamos al horno a 180º durante 55 minutos.

Retiramos del horno y esperamos 5 minutos.

Le damos la vuelta y dejamos enfriar sobre el plato. Consumimos templada.

Para darle un toque de sabor, yo la he aliñado con un poco de sal en escamas al limón como veis en la primera foto. Podéis incluso acompañarla con unas escamas de parmesano o con queso Emmental y gratinarla un par de minutos para que coja un poco más de color.

Pd. Este post es tan sólo una experiencia, no un decálogo de las cosas que debéis hacer para adelgazar. Yo hice cosas bien e hice algunas mal, soy muy consciente de ello. Haced algo de deporte, no hace falta que os volváis fanáticos de las maratones, con caminar a ritmo una hora al día tenéis una buena ración de energía extra. Poneos en manos de especialistas en nutrición y aprended a conocer vuestro cuerpo, es muy importante entenderlo para curarlo.

Estas son mis imágenes más actuales. Sin miedo al selfie, sin miedo a posar y con la firme
proposición de no volver a olvidarme de sonreír jamás. 

¿Lo que ha sido más importante para mí? Curar el corazón: jamás dejéis que os afecten los juicios ajenos sobre vuestro físico, no permitáis que nadie os infravalore por no llevar una mini talla y sobre todo, nunca os maltratéis a vosotros mismos para gustar a los demás. No funciona. Las personas que quieren de verdad tienen la capacidad de ver más allá. El resto, ni os interesa, ni los querréis cerca, ni os aportarán felicidad alguna. Jamás podréis cambiar a una persona que os estigmatiza constantemente. La persona a la que debéis cuidar tiene nombre propio y en mi caso se llama Ivana. Cuando uno se maltrata a sí mismo y no quiere pararse a descubrir todo lo bueno que tiene dentro y fuera (sea por el motivo que sea) tampoco es capaz de verlo en nadie más. ¿El secreto? Conocerse, controlarse y por encima de todo, quererse.

Pd2. Tengo este texto escrito desde hace unos días y ayer noche cuando lo estaba revisando para publicarlo hoy, entré en facebook y vi el nuevo post de Pablo Arribas de El Universo de lo Sencillo . Qué bien ha definido algunas de las cosas que yo tan sólo he insinuado en este post -pensé. No dejéis de leerlo. Os va a encantar y más importante aún, os va a ayudar.

lunes, 27 de marzo de 2017

Strawberry pie, una tarta de fresas sencillla y rápida

Hoy os traigo una receta muy sencilla y con fruta de temporada. Una receta que incluso podéis hacer con masa quebrada de las que se venden ya preparadas (aunque en este caso os recomiendo que compréis una de buena calidad porque la mayoría de ellas suelen encoger un poco al hornear y no aseguran un resultado tan estético)


Hacer la masa es bastante sencillo así que yo casi siempre opto por hacerla yo misma. El resultado en cuanto a sabor y presencia es mucho mejor.

Ingredientes para la masa quebrada:

500 gr. harina de trigo
200 gr mantequilla
2 huevos L
120 gr azúcar extra fino
1 pellizco de sal

Preparación: (tutorial de masa quebrada en este post)

Mezclamos la mantequilla con la harina tamizada hasta que vayamos obteniendo una mezcla "desmigada". Entonces, añadimos el azúcar, el huevo y la sal. Vamos amasando. 

Una vez tengamos nuestra masa incorporada y homogénea, la envolvemos en papel de film y la dejamos en el frigorífico 1 hora como mínimo para que coja cuerpo.

Preparamos un aro o cortador para poder conseguir un círculo de masa quebrada de unos 25-30 cm aproximadamente (podemos hacerlo incluso con un plato y retirando lo que sobra con un cúter)

Untamos levemente la superficie sobre la que estiraremos con un poquitín de harina para que no se adhiera y estiramos la masa con un grueso aproximado de 4 mm.

Ponemos un papel de hornear encima de la masa y le damos la vuelta con cuidado. A continuación cortamos nuestro círculo de 30 cm aprox.

Ponemos encima un papel de horno y pasamos el rodillo levemente antes de volver a poner en el frigorífico para que enfríe de nuevo.

Repetimos la operación para tener dos círculos, el que soportará el peso del relleno y el que lo cubrirá.


Ingredientes para el relleno:

750 gr fresas
5 cucharadas de azúcar moreno de caña (usé uno con melaza que compré en una tienda Natura)
2 cucharadas de maicena
Zumo de un limón recién exprimido
1 cucharadita de canela
1/4 cucharadita de cardamomo en polvo
40 gr mantequilla 
1 cucharada de cointreau

Preparación:

Cortamos las fresas en círculos de medio centímetro de grosor y mezclamos con el azúcar moreno y el zumo de limón.

Añadimos las especias y la maicena. Mezclamos bien.

Fundimos la mantequilla y la agregamos junto con el licor. Volvemos a mezclar bien.

Ponemos uno de los círculos de masa quebrada en el molde y horneamos 5 minutos a 180º

Retiramos del horno y vertemos el relleno de fresas en el molde.

Cubrimos con el otro círculo haciendo el dibujo que queramos (en este caso yo he hecho una rejilla pero podéis hacer cualquier dibujo con la ayuda de un cortador como hice en la tarta de manzanas y calabaza)

Pincelamos la masa con huevo batido y horneamos 30 minutos más aproximadamente, hasta que quede la superficie dorada.

Retiramos del horno.


Os recomiendo que este tipo de tartas las toméis cuando aún están templadas, como las tartas Tatin. Son una solución que no resulta demasiado dulce y pesada y que podéis especiar a vuestro gusto (yo en este caso he usado cardamomo y canela pero podéis combinar el tipo de frutas con las especias que queráis, en este caso, la imaginación al poder)

jueves, 16 de marzo de 2017

Chocolate Monkey bread... ¡Nunca hay suficiente chocolate!

Le tenía ganas al Monkey Bread. Aún reconociendo que es una receta calórica y dulce que sólo puede tomarse con moderación, me parece un postre ideal para presentarlo en una mesa con invitados y que ellos mismos vayan "arrancando" las bolitas de brioche templado de la tarta. Es el colofón original a una comida-cena-merienda y se puede convertir en un juego divertido y compartido por todos los comensales.


En mi casa fue el protagonista de una cena de amigas, la típica cena (Alias terapia de grupo) con poca seriedad, mucha música y risas inacabables. Y aunque mi monkey bread estaba cubierto de forma prudente con la crema de chocolate (Vale, fui tacaña por eso de las calorías) tuve que levantarme a toda prisa a preparar más crema para cubrir al grito contundente de "¡Más chocolate, Ivana, por favor!"

Mis amigas lo tienen claro... ¡Nunca hay suficiente chocolate!

Monkey bread

Ingredientes para la masa tipo brioche:

15 gr levadura fresca
60 ml agua
260 ml leche entera
2 huevos L
600 gr harina
50 gr azúcar
70 gr mantequilla sin sal

Ingredientes para el relleno de las bolitas de brioche:

80 gr nueces
3 cucharadas de cacao en polvo puro desgrasado Valor
30 gr azúcar moreno de caña
1 cucharadita de canela en polvo
1/4 cucharadita de nuez moscada


Ingredientes para el rebozado de las bolitas de brioche:

120 gr de mantequilla derretida
200 gr azúcar moreno de caña

Ingredientes para la cobertura:

150 gr chocolate 70%Valor
100 ml nata líquida (35,1 % materia grasa)

Preparación:

Disolvemos la levadura en el agua templada. 

Llevamos la mezcla a la batidora-mezcladora junto con los huevos, el azúcar, la leche y la harina.

Amasamos a velocidad baja durante 3 minutos.

Cortamos la mantequilla en dados y vamos añadiendo mientras seguimos amasando con el gancho a velocidad media durante tres minutos más hasta que la mantequilla se integre.

Dejamos relajar la masa durante cinco minutos y volvemos a amasar 3 minutos más.

Repetimos proceso y volvemos a amasar hasta que la mezcla se despegue completamente de las paredes de la batidora.

Practicamos un ligero amasado manual y hacemos una bola que pasamos a cubrir con film en en bol ligeramente untado con aceite.

Dejamos reposar en la nevera 8 horas hasta que la masa duplique su volumen.

Estiramos suavemente con un rodillo sobre la encimera previamente enharinada, dejamos reposar media horas más y cortamos cuadrados pequeños de masa (de aproximadamente 5 cm)

Preparamos el relleno mezclando el cacao en polvo con los 30 gr de azúcar moreno, la canela, la nuez moscada y las nueces previamente picadas (yo las he convertido casi en polvo usando el robot eléctrico)


Hacemos bolitas con cada una de las porciones.

Derretimos los 120 gr de mantequilla y rebozamos las bolitas, cubriéndolas después con una capa ligera de azúcar moreno.

Vamos depositando en un molde tipo bundt previamente engrasado.Llevamos al horno durante 30 minutos a 175º

Retiramos del horno, dejamos enfriar en el molde durante 10 minutos y le damos la vuelta sobre la rejilla de enfriamiento.

Preparamos una crema de chocolate calentando la nata hasta casi el punto de ebullición y fundiendo el chocolate en ella.

Mezclamos suavemente con las varillas manuales y dejamos enfriar durante 5 minutos.

Vertemos la crema sobre nuestro monkey bread.

Pd. Con esta receta he participado en el Chocolate Challenge de postres Valor. El nivel de las recetas es espectacular, no dejéis de visitar el link

martes, 14 de marzo de 2017

Magdalenas de visto y no visto... Chocolate y naranja

Empiezo hoy con el ciclo de recetas que tengo en el tintero y que se acumulan en la libreta de pendientes, ya comprobadas pero de las que aún no he tomado imágenes y parecen inexistentes aunque estén debidamente catadas y disfrutadas.



Es una receta fácil y sencilla: Porque se prepara en un santiamén y porque dura en casa exactamente lo mismo. Por supuesto, os recomiendo hacerlas al momento, dejarlas enfriar levemente y consumirlas cuando aún no han enfriado del todo.

La mezcla de las dos masas de chocolate podéis hacerla como queráis: Alternando cucharada y cucharada, poniendo una cucharada de masa simple y un círculo de masa de chocolate alternativamente, o incluso dejando una gota de masa de chocolate en el centro de la masa simple y luego distribuyéndola hacia los lados como si de una estrella se tratara para darle un poco de gracia al dibujo de las masas (en este caso yo he usado la última técnica)

Magdalenas de chocolate y naranja

Ingredientes:

180 gr azúcar
3 huevos L
180 gr aceite de oliva
240 gr harina
1 cucharadita y media de levadura química en polvo
60 ml de zumo de naranja natural
30 ml leche entera
2 cucharaditas de ralladura de naranja ecológica
1 pizca de sal
1 cucharada de cacao en polvo desgrasado sin azúcar (he usado Valor)





Preparación:

En un bol tamizamos la harina junto con la levadura y la sal.

En otro recipiente batimos los huevos. Añadimos el azúcar, el zumo de naranja y la leche y batimos a velocidad media hasta que se incorporen.

Incorporamos el aceite poco a poco y batimos a velocidad baja-media.

Añadimos la mezcla de la harina muy lentamente y a cucharadas mientras continuamos batiendo a velocidad mínima.

Cuando la mezcla esté emulsionada incorporamos la ralladura de la piel de naranja y mezclamos bien.



Separamos 8 cucharadas de masa e incorporamos la cucharada de cacao en polvo. Mezclamos suavemente con una espátula.

Precalentamos el horno a 190º y repartimos la mezcla en las cápsulas alternando los dos tipos de masa y rellenándolas hasta los 3/4 de su capacidad.

Antes de hornear, espolvoreamos azúcar sobre cada una de las cápsulas y cocemos en el horno 14-15 minutos aproximadamente.

Retiramos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Pound cake y magdalenas veganas: Sin huevos, sin leche y sin mantequilla.

Hace algún tiempo que tenía ganas de probar con una receta vegana y me preocupaba enormemente la textura y el hecho de si podría conseguir un bizcocho tierno que pasara la prueba de fuego de la cata. He hecho tres ensayos como viene siendo usual y finalmente he llegado a esta combinación que me deja bastante satisfecha en cuanto a textura y sabor. Para la parte grasa de la receta he optado por el aceite de oliva suave.


En cuanto a la leche de almendras, he elegido una de la marca Vive soy, bastante ligera en cuanto a contenido calórico aunque debo decir que el sabor de almendra y la proporción de la almendra en sus ingredientes es muy discreta para que pueda denominarse leche de almendras en sí. Por supuesto, conseguiréis una masa más aromática si optáis por hacer vuestra propia leche de almendras casera. En este caso, os recomiendo la fantástica receta de Bavette.

Como en las recetas que he ido publicando sin azúcar todo es cuestión de ensayo, prueba y error, pero estoy segura de que el resultado os va a gustar. El tiempo de horneado depende de si la receta la hacéis en formato round cake o bizcocho (ronda los 45 minutos de horneado) o de magdalenas (27 minutos de horneado)

Pound cake y magdalenas SIN (sin leche, sin huevos, sin mantequilla)

Ingredientes:

200 gr azúcar
Ralladura de una naranja
180 ml aceite de oliva suave
180 ml leche de almendras
30 ml de zumo de limón
50 ml zumo de naranja
350 gr harina
2 cucharaditas de levadura química en polvo (polvos de hornear tipo royal)


Preparación:

Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde o preparamos la bandeja con las cápsulas para las magdalenas.

Mezclamos bien el azúcar con la ralladura de naranja y dejamos reposar 15 minutos para que se aromatice con la piel del cítrico.


Mezclamos la harina con la levadura y el azúcar e incorporamos todos los líquidos y después la parte grasa (aceite). Batimos a velocidad media hasta que se integre correctamente (es importante no excederse con el batido)

Vertemos sobre el molde y horneamos hasta que al pinchar con una brocheta, ésta salga totalmente seca.


En el caso de las magdalenas he vertido sobre su superficie un pellizco de azúcar antes de hornear para conseguir una capa crujiente como hago normalmente en todas las recetas de magdalenas tradicionales. Y sobre el bizcocho he espolvoreado azúcar glas con la ayuda de un tamiz.


Podéis acompañarlas de cualquier tipo de mermelada que os guste. Os dejo algunas sugerencias:


Nota: Este tipo de bizcocho (sobre todo en el caso de las magdalenas) no resiste tierno tanto tiempo como un bizcocho tradicional así que para disfrutar de una textura óptima es mejor hornearlo y consumirlo en el mismo día o al día siguiente.



martes, 26 de julio de 2016

Tarta de pera, naranja y cardamomo... Cumpleaños que no se olvidan

Este año soñaba con un cumpleaños distinto, con poder celebrarlo reuniendo a todas las personas que han sido parte del cambio a positivo que he sufrido en los últimos meses. Lamentablemente es muy complicado reunir a todos los que yo siento que han participado en este proceso, pero esta vez me  he llevado una buena muestra y he conseguido reunir a grandes amigas, empezando por aquellas que lo significaron todo en mi adolescencia y llegando a las que han compartido mis momentos más recientes. Un lujo. ¡Me siento tan afortunada de tenerlas!



También siento que la suerte sigue acompañándome en este espacio del blog, con todos los que me leéis, me escribís a través de redes y me mostráis un día tras otro el apoyo constante y casi ciego a cada entrada que publico, a cada imagen, a cada sensación, a cada nuevo proyecto. Gracias, es un súper lujo.


Hace un par de semanas publiqué una entrada con la primera de mis tartas de cumpleaños, la que compartí con mi familia. Hoy os traigo la receta de la segunda, la que llevó las velas que soplé con mis amigas.



Tarta de pera, naranja y cardamomo

Ingredientes: (para molde de 20 cm)

5 huevos L
300 gr azúcar
240 ml aceite de oliva suave
350 gr harina
4 cucharaditas de levadura en polvo
2 cucharaditas de ralladura de limón ecológico
1 cucharadita y media de zumo de limón
250 gr de yogur griego (2 unidades)
275 gr de pera cortada en pequeños dados
1/4 cucharadita de canela
1 pizca de cardamomo 


Preparación:

Precalentamos el horno a 180º

Tamizamos la harina junto con la levadura, la canela y el cardamomo recién molido. Reservamos.

Rallamos la piel del limón y mezclamos con el azúcar para aromatizarlo. Lo dejamos reposar 10 minutos.

Batimos el azúcar y los huevos hasta que la mezcla blanquee.

Incorporamos el aceite poco a poco mientras batimos a velocidad media.

Incorporamos la mitad de la harina y seguimos batiendo esta vez a velocidad mínima y sólo lo justo para que se integre (la adición de la harina acostumbro a hacerla casi siempre a mano para que quede la mezcla más suave y no "tan batida", a no ser que se trate de bizcochos de 10 huevos para los que sí necesito la ayuda de la amasadora)

Agregamos el yogur y seguimos batiendo al mínimo.

Terminamos añadiendo la harina y acabando de integrar.

Incorporamos la pera y mezclamos suavemente.

Preparamos el molde elegido con papel de horno (siempre pongo papel de horno en los moldes redondos y cuadrados independientemente de su calidad porque quedan mucho más perfectos a la hora de desmoldar)

Horneamos 50 minutos a 180º o hasta que al pinchar con una brocheta sale completamente seca.

Dejamos reposar en el molde 5 minutos y con cuidado, le damos la vuelta al molde y dejamos que enfrie totalmente en rejilla antes de rellenar y cubrir.

En este caso cubrí la tarta con una crema de mascarpone aromatizada con mermelada de naranja y cardamomo (son los "piquitos" que se ven en las imágenes)


Mermelada de naranja y cardamomo

Ingredientes:

4 naranjas medianas (550 gr pesadas con piel)
350 gr azúcar
1 cucharada de zumo de limón
1/4 cucharadita de cardamomo recién molido

Preparación:

Pelamos las naranjas separando bien la pulpa de la piel. Retiramos las semillas (si hubieran) Reservamos.

Pasamos la pulpa por la trituradora y la llevamos a cocción a fuego lento junto con el azúcar, el zumo de limón y el cardamomo durante 20 minutos.

Pasamos a bote de cristal y dejamos enfriar bien. Tapamos y reservamos en el frigorífico hasta que vayamos a consumirla.


Crema de mascarpone, naranja y cardamomo

Ingredientes:

250 gr queso mascarpone
200 gr nata líquida para montar 35,1% de materia grasa
100 gr azúcar extra fino (azúcar glas o icing sugar)
2 cucharaditas y media de mermelada de naranja y cardamomo

Preparación: 

Batimos el queso y la nata bien fríos mientras vamos añadiendo el azúcar previamente tamizado a cucharaditas. Hacemos este proceso de montado a velocidad media.

Cuando veamos que le queda muy poquito tiempo de montado (en el caso de mi batidora 2 minutos y medio es suficiente) añadimos la mermelada y realizamos un último batido rápido de pocos segundos a velocidad máxima para incorporarla.

Refrigeramos 20 minutos para que la crema tenga consistencia extra antes de rellenar y cubrir.

Espero que os haya gustado. El resultado de esta tarta es húmedo, jugoso y muy aromático. Como siempre, escribidme a redes si hacéis la receta y os apetece que la comparta. ¡Feliz martes!

jueves, 30 de junio de 2016

Tequila & Lemon bundt cake, la primera de mis tartas de cumpleaños

Este es el año. No me voy a conformar con sólo una tarta. Habrá dos tartas y habrá dos posts para celebrarlo. No os voy a hablar de la gran multitud de cambios que se han obrado en mi vida durante el último año pero sí voy a tomarme un minuto para hacer una declaración de principios: La vida puede ser sencilla o complicada, todo depende de cómo nos tomemos sus circunstancias. Yo he decidido vivirla sin tapujos, con una familia que a veces pienso que no me merezco, con amigos de verdad, con mucha música, con muchos dulces y deporte para compensarlos, con miles de sueños pendientes y sin miedo a cumplir ninguno de ellos.


A lo que interesa: Esta semana me llegó un regalo adelantado de cumpleaños y no pude esperar a estrenarlo ipso facto. La receta se merece el molde y el molde se merece la receta. He decidido decorarlo con flores naturales, sí. Anteayer me propuse volver a intentar hacerme cargo de una "mascota vegetal" y compré un mini rosal. A ver si esta vez consigo mimarlo como se merece y le doy una larga existencia en mi terraza. Las tartas se me dan bien pero las plantas... ¡En fin!


Tequila & Lemon bundt cake

Ingredientes:

250 gr mantequilla pomada (no caliente ni muy blanda)
200 gr azúcar moreno
100 gr azúcar blanco
4 huevos L
480 gr harina
3 cucharaditas de polvos de hornear (15 gr)
3 cucharaditas de ralladura de limón
3 cucharadas de zumo de limón
3 cucharadas de tequila
260 ml suero de leche o buttermilk
1/4 cucharadita de lima kaffir en polvo


Preparación:

Precalentamos el horno a 170º.

Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.

Batimos la mantequilla con los azúcares por lo menos durante tres minutos hasta que se integren y la mezcla quede esponjosa (es en este paso en el que incorporamos el aire necesario para que la miga nos quede estupenda)

Incorporamos los huevos uno a uno y previamente batidos. Seguimos batiendo a velocidad media.

Agregamos 1/3 de la harina y mezclamos suavemente (la adición de la harina yo la hago manualmente con espátula, pero podéis hacerla en batidora a velocidad mínima)

Incorporamos la mitad del suero de leche, la ralladura de limón y los líquidos (tequila y zumo de limón)

Añadimos el otro tercio de harina y seguimos meclando suavemente.

Finalmente, incorporamos el resto de la harina y la lima kaffir (es para potenciar el sabor, si no la tenéis, no pasa absolutamente nada)

Terminamos de integrar hasta que quede una mezcla suave.


Untamos el molde con aceite de oliva o con spray desmoldante y vertemos la masa cruda poco a poco, asegurándonos de que vaya distribuyéndose sola por todo el molde. Una vez hemos incorporado toda la masa, podemos golpear el molde levemente contra la encimera (protegida por un trapo grueso de cocina) para igualar la superficie,

Llevamos al horno (sobre rejilla, no sobre bandeja) a 170º durante 45-50 minutos  o hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia.

Retiramos del horno y dejamos reposar durante 10 minutos. Veremos que la masa se va despegando de las paredes del molde. Para más seguridad, antes de darle la vuelta al molde, lo movemos un poquito y con mucha suavidad hacia los lados y hacia arriba-abajo para asegurarnos de que saldrá limpio.

Damos la vuelta y desmoldamos sobre rejilla de enfriamiento.

Glaseado

Ingredientes:

100 gr de azúcar glas
1 cucharada de tequila
1 cucharada de jugo de limón
1 cucharada de jugo de lima


Preparación:

Tamizamos el azúcar, mezclamos bien todos los ingredientes y vertemos sobre la tarta. 

* En este caso yo he añadido media gota de colorante rosa para darle otro tono al glaseado.

Prometido: La semana que viene el post de la tarta de dos pisos para continuar celebrando... Aún estoy pensando cómo será.